ofrece un proceso educativo integral cuyo centro lo constituye el apoyo al desarrollo autónomo del niño.
En el jardín de infancia afloran sus facultades creativas, cultivando el juego y el sentido social. Los cuentos de hadas le entregan la magia y la sabiduría ancestrales que alimentan su ser y despiertan la imaginación.
La mesa se sirve, el pan está crujiente. La fruta fresca se comparte. Se respira una atmósfera de hogar. El sentido de comunidad se vive plenamente.
Se trabaja con las manos, se modela, se pinta. Saltar la cuerda, caminar por la barra… Todos los elementos se entrelazan en un cuidadoso ritmo armónico que ofrece abrigo y seguridad.
“Una escuela Waldorf es aquella que permite a educadores y padres integrar en la educación todo aquello que desde su conocimiento del ser humano, su conocimiento del mundo, y su amor al niño, consideran esencial.”
- Rudolf Steiner



